Más que un estilo de vida.

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Foto Gianni Uquillas

Lunes 14 de octubre del 2013.

El frío gobernaba en Quito, eran las 5:30 am. Antes de llegar al Parque La Carolina me percaté de la temperatura – estábamos a dos grados centígrados – además había mucha neblina y estaba acompañada por un par de gotas.  Me cuestionaba si alguien sería capaz de salir a entrenar a esta hora y con este frío, sin duda el mejor lugar en ese momento era la cama. Yo hubiese dejado todo por estar en la mía, caliente y descansando. Pero tenía una cita en la Cruz de Papa.

Al llegar, me llamó mucho la cantidad de gente que había en el parque. No eran tres “pelagatos” como dicen por ahí, eran muchos los que estaban entrenándose y dando vueltas alrededor del parque. El parqueadero de la Cruz del Papa estaba lleno, parecía que había alguna feria en el Centro de Exposiciones de Quito. No lo podía creer. A los pocos minutos, una amable señora que cuida los autos me consiguió un puesto y con una gran sonrisa me dijo: Buenos días joven, no se preocupe que aquí no pasa nada. Estamos entre gente buena y decente. Que le vaya bonito en su entrenamiento. A lo que se vaya me cancela cincuenta centavitos. Con tal recibimiento – que por cierto es poco habitual en Quito y a esa hora – me dirigí hasta el lugar en donde había pactado mi primera entrevista. Mientras esperaba sentado me percaté de la gran cantidad de gente reunida para correr. Todos alegres, contentos y con buena vibra, parecía una ciudad paralela a Quito. Gente de todas las edades, desde el joven que prioriza su entrenamiento antes que una fiesta o el ejecutivo que corre para liberar las cargas de stress, también habían personas de la tercera edad que no le quieren dar chance a los años y a las enfermedades. De repente llega mi invitado, sudando y muy extenuado, con una cara de felicidad inexplicable.

Se trata de Mario Méndez, un deportista apasionado. Es alto y le calculo unos cincuenta años,  colombiano de nacimiento pero ecuatoriano de corazón como el mismo me lo dijo. Se dedica a hacer deporte hace mucho tiempo, ahora es Ironman y representa a la Concentración Deportiva de Pichincha en los juegos Nacionales. Él adoptó el deporte como un estilo de vida. En su momento fue organizador de eventos deportivos y fue fundador de algunos clubs de atletismo. Antes de empezar con la entrevista fuimos hasta la caseta de Don Víctor y en un acto de espontaneidad me invitó un jugo natural, de esos que saben a gloria. Lo entrevisté rápidamente porque tenía que seguir con su entrenamiento para luego ir a su trabajo. Él se fue después de unos minutos y yo me quedé sentado mirando y contemplando los

bellos paisajes que Quito te ofrece a esas horas; sin gente alborotada en las calles, sin buses que contaminan el ambiente y rodeado de gente alegre.

Jueves 17 de octubre del 2013.

Aquel lunes – mientras observaba detenidamente el comportamiento de los corredores – aproveché para acercarme a algunos grupos que vi por el lugar y planificar una entrevista para el día jueves. El día llegó, la tonalidad era la misma. Eran la 5:30am y otra vez el frío era dueño de las calles de Quito. Mi primera entrevista era con Richard Arias, entrenador de VitalSport. Un grupo grande que se entrena todos los días en La Carolina. Su gente es muy amable y entregada, me recibieron con mucho agradado, incluso me invitaron a correr. Querían que comparta sus sensaciones y experiencias al correr, pero no era posible porque otras personas me esperaban. Richard va con su mujer e hija todos los días, este es su trabajo y la forma en que sacan adelante el hogar. Al terminar la entrevista quedó planteada la propuesta de que regresaría para entrenarme con ellos algunos días. Sinceramente me contagiaron su alegría, optimismo y amor por la vida.

Foto Gianni Uquillas

Foto Gianni Uquillas

Luego tenía que ir hasta donde estaba el grupo de Julio César Yépez, los QuitoRuns. Ansioso él y su grupo de corredores me esperaban con los brazos abiertos. Este grupo es grande, tiene gente de todos los estratos sociales, desde el corredor que tiene su reloj con GPS y su ropa de marca hasta el humilde que corre con lo justo y necesario. Aquí me sucede lo mismo, la gente es diferente porque están alegres y siempre positivos. Todos me cuentan sus hazañas y sus próximos objetivos, para ellos nada es imposible porque el trabajo duro y perseverante es gran su virtud; esta es su vida. Me quede compartiendo con ellos un largo rato, esperando que el tiempo pase para mi próxima entrevista. Fue un momento agradable entre risas y conversaciones muy motivantes.

A las 9:35 am, cuando el frío ya se había ido y Raúl Ricaurte terminaba sus clases en el colegio La Condamine empezó mi tercera entrevista. Raúl es el entrenador del Club Ruta 42, un grupo que tiene muchos años de vida, tal vez uno de los pioneros en este deporte. Me recibió con un abrazo, como si nos conociéramos desde hace muchos años atrás. Acelerado, servicial, educado y sonriente me concedió unos minutos de su tiempo. Traía prisa porque tenía que ir a visitarle a su perrita que estaba enferma en una veterinaria.  Con una emoción inmensa – como un niño que llega a casa y le cuenta a su madre lo bien que le fue en el colegio – empezó a contarme todas sus experiencias, vivencias, alegrías y tristezas que el running le dio a lo largo de los años. Al terminar la entrevista me invitó a entrenar con su grupo, es una experiencia que debo vivirla me aseguró. Luego se marchó para visitar a su perrita.

Así fui descubriendo este nuevo mundo, el running. Un deporte que con el paso de los años fue moviendo una gran masa de gente y se convirtió en un estilo de vida para muchos. Ahora entiendo muchas cosas, entiendo porque esos locos que corren prefieren dormir temprano porque al siguiente día tiene un entrenamiento muy duro o porque sus sueños y objetivos son más fuertes que una noche de copas entre amigos. No les importa si llueve o hace sol, si se mojan o se queman, si es lunes o domingo, solo les importa compartir y disfrutar de la vida. Entendí que algunos corren por verse bien, otros por superar sus marcas, algunos por los que ya no están más en este mundo y otros por el simple placer de correr.